lunes, 23 de junio de 2008

Desestresarse sin estrés

Me siento estresado, me puse a investigar sobre como desestresarme, sabemos q con ejercicio, tomar alguna actividad artistica, sexo con tu pareja, jugando o simplemente caminando al aire libre. De estos puntos al menos salgo a caminar para ir a comer en unos 3 kms de distancia y disfruto viendo a la gente de la ciudad, imaginandome anecdotas de cada persona.

Googleando, "desestresarme", ecnontré lo siguiente:

Lo que me llamó la atención es "Desestresarse sin estrés", porque tiene razón el cuate, aun estando descansando seguimos llevando en nuestras riendas las preocupaciónes o prisas.


Con permiso de José Luis Catalán hago el copy paste de su sitio, a este blog, para compartir con uds:

" En estado de estres somos muy proclives a actuar estresadamente incluso cuando pretendemos llevar a cabo actividades relajantes. Este es un peligro que hemos de tener muy en cuenta antes de explorar las ideas para mejorar nuestro estado psicofísico. La idea de hacer ejercicio, dormir, salir, puede fácilmente transformarse en una manera de sufrir que tenga efectos contraproducentes porque nos alteremos con las prisas de ir al gimnasio, el dinero que gastamos o el rendimiento que esperamos y que se resiste.

Las medidas a tomar han de hacerse de una cierta manera equilibrada. Igual que unos antibióticos tomados con exceso o con interrupciones pueden producir en las cepas una mutación genética resistente al antibiótico, unas actividades mal diseñadas, poco sistemáticas o vividas con agobio pueden ser causa de tener que desechar soluciones que hubieran podido ser válidas bajo otras condiciones.

La ansiedad, cuando estamos haciendo un balance de nuestro estado, es un resultado que contemplamos con la finalidad de enmendarnos, de hacer correcciones sensatas, en cambio, cuando actua en la sombra, nos susurra sugerencias que le interesan para perpetuarse. Por esta razón nos conviene una estrategia similar a la del ajedrez, en la que suponemos que el contrario puede adivinar nuestras intenciones y salirnos al quite con una jugada. El estado de ánimo que tenemos estando ansiosos cobra una cierta autonomía, como si quisiera ser lo importante y lo que ha de mantenerse por encima de las demás emociones. Nos enreda en su tela de araña haciendo que constantemente actuemos bajo su dictado tiránico.

Si estamos dando un paseo relajante hay una manera en la cual la angustia nos pide caminar (a su conveniencia): a paso rápido, rígidos, sin mirar en nada, medio mareados, desconectándonos del placer de caminar para estar absortos en algún tipo de preocupación existencial, escuchando los ruidos desagradables que sobrevengan, cambiando de ritmo cada dos por tres, todo ello con la perversa intención de que el agradable paseo no asesine su ansia de poder.

Este es el error que con frecuencia cometemos: creer que somos uno en vez de dos personalidades distintas, con intereses contrapuestos. Lo que pensamos y sentimos estando ansiosos, tristes y enfadados, busca ser un referente, un personaje, un Yo, no se conforma con ser una parte.

Por esta razón hemos de combatir el ansia de ascenso de la ansiedad con una especie de ballet de circunstancias que la diluya. La armonía del movimiento, aquel que justo es el que nos dulcifica, andando al paso que sentimos paz, con los movimientos y mirada que nos descomprime y dilata, al ritmo que se muestra eficaz, con el dejar que el pensamiento discurra por caminos del pensar e imaginar serenos.

Autor: José Luis Catalán "

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